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Mié, Ago

Los desafíos que enfrenta Oscar Aguad en el Ministerio de Defensa

Argentina

El nuevo titular del Ministerio de Defensa, Oscar Aguad, asume luego de un período marcado por la transición y pasividad. Pese a que la situación económica del país puede ser utilizada como una excusa justificada para la no incorporación de sistemas de armas de importancia, ciertos aspectos ensombrecieron la administración del ya ex-ministro de Defensa Julio Martínez.

La principal deuda es la referida al personal, el cual aún está lejos de recibir un salario que se equipare a las Fuerzas de Seguridad o que incluso se equipare al personal civil que presta tareas en el estado nacional (tal como había sido prometido). Esta situación, sumada a la falta de incentivo que parte de la falta de operación de sistemas modernos y de dudas sobre roles dentro de la vida castrense, ha terminado por generar una sangría importante de recursos humanos con la consiguiente pérdida de capacidades, ya que en muchos casos se trata de gente con años de experiencia y formación.

Otro de los aspecto pendientes es la falta de una definición clara para las Fuerzas Armadas sobre su propia misión y función institucional. Actualmente las mismas están limitadas al control de fronteras en la lucha contra el narcotráfico, asistencia a la comunidad y operaciones de paz (menguando en cuanto a importancia de despliegues, siendo la misión de Chipre la más importante), quedando en evidencia la falta de un norte o plan a largo plazo para la Defensa en general y el objeto de las Fuerzas Armadas en particular, dejando como misión colateral su naturaleza principal, que es la propia preparación para la guerra.

Por si fuera poco, el Ministro entrante asume con una polémica en puerta: la vergonzosa pasividad burocrática a la hora de autorizar la salida del destructor ARA “La Argentina” para su participación en el ejercicio multinacional UNITAS a realizarse en Perú. La desproligidad política que tanto nos caracteriza costó un plantón a la nación anfitriona así como el despliegue del destructor hasta Ushuaia (incidente mediante), su espera en puerto y posterior orden de retorno.

La Armada vio frustrada su presencia en el ejercicio UNITAS por una cuestión de burocracia política. Imagen: US Navy.

Este tipo de problemas son ya moneda corriente en el desarrollo de tareas de los funcionarios de Defensa. Al desplante ultimo del destructor se suma gran cantidad de papelones en relación a plazas reservadas a la Argentina alrededor del mundo para que miembros de nuestras Fuerzas Armadas asistan a diferentes cursos. No han sido pocas las oportunidades en que las partidas presupuestarias han sido frenadas o incluso demoradas burocráticamente, logrando que las distintas instituciones militares pierdan sus vacantes o incluso se hayan prestado al desprestigio frente a instituciones de otros países por demoras irresponsables dentro de los pasillos del Edificio Libertador.

Eso si, la burocracia interna no se ha tomado descanso alguno a la hora de recorrer el mundo firmando memorandos de entendimiento, intenciones de compra o negociaciones que nunca se materializaron y que se prestan mas a suspicacias que a una verdadera determinación de modificar la realidad operativa que aqueja a las fuerzas desde hace décadas.

En la misma linea y ya fuera de los desafíos administrativos que asumirá el nuevo Ministro de Defensa Aguad, se encuentran diferentes cuestiones que han sido abordadas parcialmente durante gestiones anteriores, o directamente han sido omitidas. Detallamos a continuación algunos puntos (entre muchos) que el entrante ministro debería encarar:

Control marítimo: Con pocas y desgastadas unidades para realizar control del mar territorial y la zona económica exclusiva, ademas de prácticamente estar imposibilitados operativamente de realizar proyección de fuerzas, la Armada Argentina se encuentra en una situación critica. Con mas de 30 años de antigüedad, los sistemas de despliegue principal pasan sus días amarrados en puerto, imposibilitados de ser potenciados por modernizaciones o incluso de asignación de nuevas unidades que maximicen sus capacidades. Por otro lado, la compra de unidades del tipo Patrulleras de Altura generan mas líneas en los medios que avances concretos que los materialicen. Resta definir si finalmente los Gowind franceses serán los que porten nuestra enseña o si finalmente las ofertas españolas o chinas terminen por ser seleccionadas. Se suma la necesidad de contar con una flota más numerosa de aviones de patrulla marítima, caso los P-3B Orión del Comando de Aviación Naval, cuya modernización en FAdeA avanza lentamente. Lo ideal no solo sería adquirir unidades adicionales de los stocks norteamericanos sino también otorgar el presupuesto necesario para su operación y para contar con más tripulaciones y personal técnico.

P-3B Orion 6-P-56 en la plataforma de FAdeA previo a iniciar su recorrido. Imagen: Zona-Militar.

Reconocimiento salarial: Concretar la promesa de equiparación salarial con las Fuerzas de Seguridad. Medida que no solo es justa por donde se la mire, sino que también servirá para paliar el éxodo constante al ámbito civil de personal altamente capacitado y con gran experiencia.

Modernización del parque blindado: Avanzar de un buena vez con la modernización de los TAM 2C y con la dilatada adquisición de los Vehículos de Combate a Rueda Blindados que serán destinados a la FDR del Ejército. A estos programas, que son los más visibles a nivel mediático, se le suman decenas de proyectos de menor envergadura pero no por ello menos importantes: comunicación, sistemas anti-tanque, equipo individual, vehículos varios y un largo etc.

Restaurar el poder aéreo perdido: Definir el reemplazo del sistema de armas Mirage así como la recuperación de los A-4Ar Skyhawk. También se mantiene en carpeta la adquisición del reemplazo de los helicópteros Lama (Bell 407 o H125) así como la de un nuevo transporte mediano para reemplazar a los Fokker F-27, F28 y G222 de la Fuerza Aérea, Armada y Aviación de Ejército. Dentro del contexto de las escasas adquisiciones es necesario un cambio de actitud en los procesos de compra y pagos de los T-6C Texan II y helicópteros Bell 412: De una buena vez asumir las obligaciones contraídas y evitar mayores papelones con el FMS.

Presupuesto: Sin duda alguna uno de los principales problemas que aqueja al sector desde hace al menos 30 años. Con mas del 82% del presupuesto destinado a gastos corrientes, la posibilidad de generar cambios a nivel sistemas y a nivel operaciones colisiona con las magras partidas presupuestarias. A razón de que los montos se observan desde hace tiempo por debajo del 1% del PBI (llegando a estar como uno de los países que proporcionalmente menos invierten en defensa en Latinoamérica) el estado de los distintos sistemas de armas han llegado a un punto de deterioro considerable, generando al día de hoy una necesidad de recambio de sistemas a nivel global. Se torna urgente un plan global de inversión a mediano/largo plazo para las Fuerzas Armadas a los fines de sostener, recuperar y adquirir capacidades.

Industria de la defensa: Promover la investigación, desarrollo y producción local ya sea con proyectos nacionales, con colaboración extranjera o por compensaciones industriales, caso Fabricaciones Militares (lanzadores de cohetes, MUGAP, etc), la misma FAdeA (IA-100/74, Pampa III, KC-390, convenios sin concretar con KAI, Airbus, etc) así como con otros organismos y con empresas civiles.

Embraer KC-390

La lista de necesidades es extensa como para tratarla en un solo artículo, sin embargo las mencionadas son las prioridades que creemos tendrá que atender a corto plazo el nuevo Ministro de Defensa. En un contexto sumamente complejo en lo socio-económico, y con el fantasma del recorte siempre rondando, el Ministro Aguad tendrá que demostrar si tiene cintura política para llevar adelante una administración superadora o si solo es un cargo “de paso”, tal como ha sucedido en las últimas décadas. Será cuestión de tiempo para apreciar los resultados.

Por Editorial

21/07/17

zona-militar.com