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Lun, Sep

Macri torpedea oportunidad de su industria de construir OPVs para la Armada Argentina

Argentina

En su más reciente gesto en desfavorable de las Fuerzas Armadas, el gobierno Mauricio Macri acaba de comunicar al Congreso Argentino que desistió de encomendar a la industria naval argentina la construcción de buques patrulla oceánicos.

El plan constaba de la propuesta de la compañía francesa Naval Group (antigua DCNS) de ofrecer cuatro patrulleros oceánicos Tipo L’Adroit, de 87 m de largo y 1.450 toneladas de desplazamiento, a los argentinos: el primero fabricado en Francia y los demás en algún astillero área de Buenos Aires.

La noticia del comunicado de la Casa Rosada (sede del Ejecutivo Argentino) sorprendió a los jefes navales locales, pero hizo todo el sentido con el silencio embarazoso de Macri ante la oferta del gobierno de Corea del Sur, presentada hace un año, de financiar la construcción de un buque de asalto anfibio clase Makassar en el Astillero Río Santiago, con sede en la periferia de la capital argentina.

Entre el final de este año y el inicio de 2019 Macri presidirá la entrega a la Marina de dos lanchas de Instrucción para Cadetes (LICA), de 250 toneladas, pero esos barcos no representan iniciativa suya. Ellos fueron contratados en el último año de la Era Cristina Fernández de Kirchner ...

Los franceses pidieron cerca de 300 millones de dólares por los cuatro patrulleros clase L’Adroit fabricados en conjunto por las industrias navales de Francia y Argentina. En la argumentación encaminada a los parlamentarios por el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación Argentina, Marcos Peña -un científico político de 41 años-, ese costo es desmenuzado y considerado demasiado alto.

Peña historia el tormentoso camino de la industria y de los militares para obtener buques patrulla de alta mar, y da la visión actual de la Casa Rosada sobre el asunto:

El proyecto se inició en el año 1994, explorando todas las alternativas de provisión local plausibles, sin éxito. Las tecnologías involucradas, la alta cantidad de elementos constitutivos que – por razones de escala – es impracticable producir localmente, hacen que la eventual ventaja de incluir trabajo argentino sea balanceada negativamente por los costos logísticos, por la complejidad de articular el traslado y nacionalización de gran cantidad de materiales, herramental específico y, finalmente, el desarrollo de capacidades cuyo empleo continuado es poco probable. Tanto en el corto, como en el mediano plazo, la compra en el exterior es más favorable para el estado nacional.

(“El proyecto comenzó en 1994, explorando todas las alternativas plausibles de provisión local, sin éxito. Las tecnologías implicadas, el elevado número de elementos constituyentes que – por razones de escala – es impracticable para producir localmente, hacen la eventual ventaja de incluir el” el trabajo argentino negativamente equilibrado por los costos logísticos, por la complejidad de articular la transferencia y la nacionalización de grandes cantidades de materiales, herramientas específicas y, finalmente, desarrollo de capacidades cuyo empleo continuado es improbable. Tanto a corto como a mediano plazo, la compra en el exterior [de los buques] es más favorable para el estado nacional. »)

Alternativa – El mes pasado, la empresa del Grupo Naval, ante la inacción de Macri ya había abierto a la Armada Argentina otra opción: (1) la transferencia a América del Sur del buque L’Adroit (construido entre mayo de 2010 y junio de 2011 ), como forma de responder de inmediato a la carencia de los argentinos por plataformas de vigilancia en su mar territorial, y (2) construir los otros tres buques en territorio francés, admitiendo su aprobación en un plazo generoso, de ocho años.

De acuerdo con informaciones extraoficiales que circulan en la Cámara de Diputados argentina, esa alternativa podría generar una economía de aproximadamente 50 millones de dólares (tal vez un poco más) en la compra de los buques L’Adroit.

Representantes de la industria naval española Navantia en Buenos Aires ya están en pie de guerra.

Habiendo ofrecido su OPV clase Avante a los jefes navales argentinos, ellos critican no sólo la hipótesis de que el gobierno Macri se quedara con el L’Adroit – un patrullero que ya incorpora el desgaste de venir operando desde 2012. Los españoles también observan que los franceses convencieron los argentinos a abdicar de un cañón de proa de buena efectividad en sus patrulleros -como la pieza de calibre 76 mm-, a cambio de una artillería mucho más ligera y limitada -de 20 mm o 37 mm-, que sólo sirve para intimidar saqueadores de barcos mercantes (piratas de litoral) y barcos desarmados, comprometidos en pesca predatoria.

Por Roberto Lopes
Especial para el Poder Naval

18/03/18

naval.com.br