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El primer vuelo del prototipo del caza ruso Su-57 con el llamado 'motor de la segunda etapa' disipa las dudas acerca del estatus de la aeronave como representante de la quinta generación. Además, el nuevo propulsor acaba con una tradición aeronáutica bastante desagradable de los tiempos de la URSS.

Los motores de los Su-57 —anteriormente conocidos como T-50 y PAK FA— siempre se consideraban su talón de Aquiles a los ojos de los expertos extranjeros.

Todos los prototipos del avión ruso de quinta generación hasta la fecha emplean una versión modificada, aunque no drásticamente, del motor AL-41F1 de los cazas Su-35.

Un aparato formidable por su propia cuenta, pero que innatamente pertenece a la generación anterior de los aviones de combate.

Por eso, tanto los militares rusos como los propios diseñadores restaban importancia al motor de la segunda etapa, es decir, a un aparato verdaderamente innovador y rival de los mejores en su clase —los propulsores del F-22 estadounidense y su versión derivada de los F-35—.

Vuelo de prueba del caza de 5ª generación Su-57, diciembre de 2017

De las ventajas del motor ruso, llamado actualmente 'artículo 30', ya se ha hablado mucho.

Se considera que tendrá un empuje mayor que el del F-22 y proporcionará al Su-57 la capacidad de mantener la velocidad supersónica sin usar la poscombustión.

Además, posee un sistema de control electrónico totalmente nuevo, manteniendo la alta maniobrabilidad característica de los cazas de Sukhoi. Finalmente, gastará menos combustible.

Los ingenieros y expertos aeronáuticos rusos entrevistados por el medio Vzglyad coinciden en que el motor de la segunda etapa es un importante paso adelante para la industria nacional, más aún al considerar la difícil historia de este ámbito aeronáutico en la época de la URSS.

Una desagradable 'tradición'

"En los tiempos soviéticos existió una mala tradición de subestimar la complejidad de la creación de nuevos motores. Por eso habitualmente [los diseñadores] se daban cuenta de que se requería un nuevo aparato tras hacer promesas demasiado optimistas al cliente —la Defensa—", lamentó al medio Oleg Panteléev, experto del portal aeronáutico ruso Aviaport.

Debido a este enfoque apresurado, los diseñadores de motores a menudo no lograban alcanzar las características deseadas en los primeros prototipos, y se requería más trabajo para modificar los diseños iniciales, precisó. En ciertos casos esta demora causó el cierre de proyectos prometedores.

Hoy en día la situación evolucionó hacia una planificación más detallada y el uso de sistemas de modelación sofisticados. Ya en la fase de diseño inicial los constructores tienen una imagen bastante precisa de las características del producto final.

Así, con el Su-57, Rusia está desarrollando un nuevo avión en concordancia con las capacidades ya conocidas de su futuro motor, logrando un proyecto más íntegro que sus antecesores soviéticos, valoran los expertos.

"Para las Fuerzas Aeroespaciales rusas es toda una nueva escala. Ahora ya existe la certeza de que desde el punto de vista del motor [del Su-57], las características serán impecables", concluyó Panteléev.

09/12/17

mundo.sputniknews.com

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