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Sáb, May

Mauricio podría ayudar a devolver las Malvinas a Argentina (y no es Macri)

Argentina

Una opinión consultiva no vinculante de la Corte Internacional de Justicia dio la razón a las Islas Mauricio en su reclamo territorial sobre un archipiélago bajo administración británica. Tal decisión sobre un territorio tan lejano a Argentina —y donde hay una base de EEUU— podría dar más peso a la reivindicación de Buenos Aires sobre las Malvinas.

Desde Malvinas hasta la isla Diego García, en medio del océano Índico, hay casi 12.000 kilómetros de distancia. Pero aún desde la lejanía geográfica, entre ambos territorios hay un punto en común: los dos son objeto de reclamos internacionales dirigidos al Reino Unido, llevados adelante por naciones soberanas.

En el caso de Malvinas, es Argentina, que incluso derramó sangre para intentar recuperar el control de su territorio, invadido por los británicos en 1833. Diego García, en cambio, forma parte del archipiélago de las Chagos, considerado por Mauricio como parte de su jurisdicción. Londres sostiene que integra los Territorios Británicos de Ultramar en el Océano Índico (BIOT, por sus siglas en inglés).

¿Qué importancia tiene este conjunto de pequeñas islas en un punto recóndito entre África y Oceanía? Al parecer, no poca: en Diego García —la única isla habitada de las Chagos, un atolón— existe una base militar angloestadounidense. Su ubicación facilita el acceso rápido al este de África, al subcontinente indio, a Medio Oriente y al sudeste asiático en caso de acciones militares.

Hoy en día, la abrumadora mayoría de la población de Diego García está compuesta de militares o de contratistas que les proveen servicios. No hay habitantes originales por una deliberada acción emprendida por los británicos entre 1967 y 1973, cuando desplazaron a los pobladores de las islas hacia Mauricio y las Seychelles, con el objetivo de concretar el proyecto militar que permitiría a ambas potencias mantener el control del Índico.

Dentro de esta alianza entre el Reino Unido y EEUU, la mayor tajada la tiene el segundo socio: a pesar de que Londres tiene acceso irrestricto a la base aérea y a los puertos militares de la isla, dichas instalaciones están arrendadas por el Pentágono al menos hasta 2036.

De hecho, hay al menos 1.700 efectivos estadounidenses, contra unas pocas decenas de británicos apostados allí. El resto de los casi 4.000 habitantes son civiles, vinculados a las actividades militares de las islas. A cambio de esta cooperación, las fuerzas británicas ganaron armamento y beneficios en la financiación de costosos programas.

Desde la base estadounidense llamada 'Camp Justice' (Campo Justicia) se iniciaron operaciones en Medio Oriente. Y según se pudo saber a partir de investigaciones de la Comisión de Inteligencia del Senado de EEUU, en el territorio británico se realizaron torturas e interrogatorios apartados del derecho internacional durante estas avanzadas.

El inicio de todo

El inicio de esta disputa entre Mauricio y el Reino Unido tiene origen precisamente en la irregularidad del proceso de descolonización y su relación con las actividades militares. La nación insular del Índico declaró su independencia de Londres en 1968, tras siglos de dominación británica, francesa y holandesa.

Durante el dominio británico la dependencia colonial incluía a las Chagos. Pero al momento de la emancipación se dio la remoción forzosa de las poblaciones y la división arbitraria, con el fin de crear la base militar angloestadounidense en el Índico. Para eso, el Reino Unido pagó 3 millones de libras de aquel entonces. Luego, realizó otros pagos en 1977 y 1982.

Pero la joven nación independiente mantuvo su reclamo sobre el estratégico territorio. Entre otras cuestiones, por el férreo control de quien puede entrar y salir de las Chagos. Los pueblos originarios de estas islas, que a menudo encontraron un destino de pobreza y opresión en sus sociedades de acogida, no tienen siquiera la opción de volver, ni tuvieron la chance de manifestarse a favor o en contra de la utilización de sus tierras.

En 2017, Mauricio acudió a la Corte Internacional de Justicia para pedir una opinión consultiva, a instancias de la Asamblea General de Naciones Unidas. A pesar de no ser vinculante, una decisión de este tribunal hacia uno u otro lado es un elemento contundente que puede marcar la derivación del reclamo.

Y en este caso, no ganó el más poderoso: el órgano dio la razón a Mauricio, por 13 votos contra uno, en que "el proceso de descolonización no fue completado de manera legal cuando el país accedió a la independencia en 1968, tras la separación del archipiélago de las Chagos".

El mismo margen de votos opinó que "el Reino Unido tiene la obligación de poner un fin a su administración del archipiélago de las Chagos lo antes posible", y que todos los países miembros de la ONU "tienen obligación de cooperar" para completar la descolonización de Mauricio.

La reacción de Londres ha sido resaltar el carácter de opinión consultiva de la decisión tomada por la Corte, que no es una sentencia. "Por supuesto, la miraremos en detalle. Las instalaciones de defensa en el BIOT ayudan a proteger a las personas en Gran Bretaña y en todo el mundo de amenazas terroristas, crimen organizado y piratería", dijo al periódico The Guardian un portavoz de la Oficina de Exteriores y la Mancomunidad Británica, la cancillería del Reino Unido.

¿Y Argentina?

Esta decisión es música para los oídos de Buenos Aires, que ha contado innumerables veces con el apoyo del Comité de Descolonización de la ONU en su reclamo territorial sobre las islas Malvinas y que ha plasmado en su Constitución de manera indeleble su reivindicación de la soberanía del archipiélago del Atlántico sur.

No es de extrañar que haya patrocinado el pedido de Mauricio en 2017, y que haya tomado un rol activo en las audiencias, a través de sus misiones diplomáticas.

Así como Diego García, las islas australes son un territorio estratégico en el control de esa zona del mundo, además de que cuentan con cuantiosos recursos pesqueros y energéticos, debido a la presencia de hidrocarburos.

La Cancillería argentina emitió un comunicado en el que indica que la opinión consultiva sobre Mauricio "tiene relevancia para la Cuestión de las Islas Malvinas, por tratarse de una situación de desmembramiento territorial" y por "referirse a principios fundamentales" en el reclamo sobre este territorio.

La cartera de asuntos exteriores subrayó que la opinión de la CIJ "descartó que se puedan realizar referendos sin intervención de la Asamblea General, valorando el rol de dicho órgano así como el del Comité de Descolonización, que da seguimiento" a la causa que impulsa Argentina.

Por eso, a entender de Buenos Aires, "corresponde a la Asamblea pronunciarse y supervisar las modalidades de descolonización de un territorio", en referencia al argumento de Londres sobre el referéndum de 2013 llevado adelante por la administración británica, que considera a las Malvinas un territorio de ultramar.

Según ha expresado en varios momentos Argentina y como se puede leer en la argumentación disponible en los sitios web de sus embajadas y consulados alrededor del mundo, ya desde la colonia española, el Reino Unido llevó a cabo una estrategia de ocupación de las islas. En 1766, los británicos construyó un fuerte solapadamente. Los españoles lo desocuparon, y en 1771 el Reino Unido reconoció la soberanía de la entonces potencia rival sobre el territorio insular.

En el medio vino la independencia de Argentina (1810-1816) y ya como nación por sí misma, Argentina tomó el dominio de las antiguas tierras coloniales como sujeto de derecho internacional y Estado soberano. En ese sentido, realizó actos de soberanía en las islas, nunca contestados por Gran Bretaña.

Hasta 1833, año en el que tropas británicas invadieron las islas y expulsaron a las autoridades argentinas en el archipiélago, encabezadas por Luis Vernet, comandante político designado por Buenos Aires. Así, Londres rompió una ambigüedad y un silencio que mantuvo durante casi medio siglo, al tomar posesión del territorio de la nación incipiente.

Argentina —apoyada por el Comité de Descolonización— considera que el principio de autodeterminación no corresponde a los isleños, pues sostiene que estos no son un pueblo "entendido como comunidad humana originaria de un lugar, sometida a la dominación de una potencia colonial". En cambio, en repetidas instancias, ha subrayado que "son descendientes de una población trasplantada por el mismo Reino Unido a las islas".

Por eso, ahora la Cancillería argentina en su comunicado resalta que la opinión de la Corte pone en relevancia "el principio de integridad territorial como corolario de la libre determinación", e incide que "la libre determinación no es aplicable en los casos de poblaciones que no constituyen 'pueblos' titulares de ese derecho".

Una práctica imperial muy común: los enclaves coloniales

Diego García y las Malvinas son apenas dos ejemplos de las prácticas coloniales del Reino Unido, que tiene la mayor cantidad de territorios coloniales que se mantienen en el mundo. Según el Comité de Descolonización de este organismo, de los 17 territorios no autónomos que subsisten, 10 están bajo control de Londres.

La vieja práctica imperial de ocupar un territorio, expulsar a sus habitantes originarios y reemplazarlos por una población importada, para desde ese lugar cumplir fines estratégicos, como el control del océano Índico, del Atlántico Sur o del Mediterráneo, con Gibraltar.

26/02/19
mundo.sputniknews.com