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Mié, Sep

La Armada Argentina entre el reflote y la incertidumbre

Créditos: Gaceta Marinera

Argentina

Agobiada y con algo menos visibilidad que las otras fuerzas, con el martirio reciente de cargar con la perdida de 44 hombres de armas y uno de sus sistemas de armas mas importantes, la Armada Argentina se encuentra viviendo un proceso de gradual desgaste, presa como todas las instituciones armadas de cierta incertidumbre política y económica que genera expectativas sobre su futuro.

 

Ciñendo un contexto bastante desfavorable que golpea en la factibilidad de incorporar nuevo material y adaptarse a avances tecnológicos, la Armada se recuesta en un achicamiento de medios para hacer frente al vendaval presupuestario. Si bien el achicamiento se ha hecho de manera forzada por la penuria del material de primera linea, todavía persiste un dejo de esperanza que una eventual salida de servicio de varias unidades genere fondos disponibles para avanzar en algunas modernizaciones y un paulatino reemplazo de los sistemas mas viejos.

A contramano de lo que viene sucediendo en la region, la cual muestra una fuerte política de reemplazo de sistemas de armas de superficie e incorporación de material de proyección naval, tal como sucede con los casos chileno, brasilero y peruano, el caso argentino observa una iniciativa de mantener un núcleo duro en su FLOMAR compuesta por menos material del que actualmente posee. Se ha confirmado que uno de las Meko 360 se encuentra cerca de ser radiada de servicio. Resulta lamentable que la que se encuentra pronta para irse sea la que casualmente menos horas de navegación tenga... afectada por problemas de motor, la falta de fondos y muy importante, la dificultad para adquirir repuestos. En misma linea se encuentran las corbetas A-69, endiosadas con justa razón por el personal marino, que tienen destino de ser radiadas en poco tiempo. Dos de ellas ya no operan por el gran desgaste que poseen y la tercera, si bien con gran resistencia, lleva décadas de servicio entre cuasi-guerras, gestas y correrías con pesqueros ilegales.

La falta de fondos golpea tanto la posibilidad de reemplazos como la posibilidad de avanzar en ciertos proyectos cajoneados en despachos. Tiempo atrás se previo reemplazar los sistemas COGAG por ser muy caros de operar, pasando a sistemas diesel mas económicos. La incidencia presupuestaria del inciso 4 en este caso hizo imposible la operación, la cual naufragó junto a distintas ideas de modernización de unidades e incluso la posibilidad de que el país se dote de un sistema de armas con capacidad de proyección de fuerzas. Esta misma cuestión presupuestaria incide tambien en su capital humano: no hay ingresos dentro de la administración publica, por lo tanto un importante núcleo critico de técnicos de arsenales ha pasado a retiro sin recibir reemplazos. Conocimiento que se puede haber perdido.

Si bien existen ciertos planes que abordaremos desde Zona Militar, la linea de la Armada parece concentrarse en apuntalar la operatoria con menos buques y esperar mejores tiempos. En ese sentido, rescatan la incorporación de las OPV no tanto por sus capacidades como patrullero, sino por la mejora tecnológica y doctrinaria que estos pequeños buques ofrecen. Aceptando la falta de armamento y ciertas capacidades marineras, los sistemas de mando y control de ultima tecnologia le permitirán a los hombres de mar salir de las operaciones estrictamente analógicas de los buques principales actuales, para incorporar conocimientos prácticos de sistemas navales de ultima tecnologia. Una suerte de doctrina Texan en la Fuerza Aérea Argentina.

Acostumbrada a recibir material a cuenta gotas, sea esto por los precios internacionales de sus sistemas que distan abismalmente de un tanque o incluso un avión de combate, la Armada se encuentra en un proceso de achicamiento forzado que se contrasta con la inmensidad de los intereses marítimos a proteger. El peso no recae tanto en la institución sino en la dificultad que existe actualmente para congeniar el lenguaje de la política tradicional y el del mundo castrense que se sostiene en una constante preparación para lo peor.

Si bien algunas cuestiones de esta columna pueden sonar repetitivas dentro de lo que venimos tratando en este portal, resulta insoslayable la importancia de los tiempos complejos por venir y como estos pueden seguir golpeando la seguridad marítima del país. La Armada continua poniendo proa hacia el mal tiempo esperando que el oleaje no termine por escorar su misión.

Por Mariano Gonzalez Lacroix -

26/08/19
zona-militar.com