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Lun, Nov

La Defensa que viene

Ministerio de Defensa Argentina

Argentina

Paso desapercibida. Indirectamente se la tocó durante los debates presidenciales más ligada a la aproximación internacional del país que como foco especifico. Es claro que la Defensa Nacional no tiene margen de acción dentro de una agenda plagada de urgencias y hasta el día de hoy parece no pretender colarse y ganar cierto protagonismo.

En ese sentido, el poco interés de la casta política sobre ámbitos estratégicos, uno de ellos la defensa, parece caer en un déjà vu: el nuevo gobierno ocuparía el Ministerio de Defensa con un plan escueto tal como sucedió con el gobierno saliente en el 2015. A partir del 10 de diciembre de este año comenzará un enroque de funcionarios en las distintas dependencias nacionales y se acomodarán los próximos decisores con mas lineas generales que planes específicos.

La futura cartera, que al día de hoy no tiene definido su posible referente pese a rumores que mencionan a una ex subsecretaria, un ex secretario y un ex ministro, parece apuntar a una continuación de ejes de la gestión 2003-2015, con ciertas notas aggiornadas a la actualidad.

En primer lugar se vuelve a un enfoque en torno a la cuestión Malvinas. Para ese cometido, consideran que el instrumento militar tiene una función importante para «controlar y monitorear» las actividades británicas en el archipiélago. En sintonía, consideran esencial que las Fuerzas Armadas cuenten con recursos para consolidar la política antártica. Sin embargo, se aclara que la diplomacia es el vector fundamental en torno a estas cuestiones no sanjadas.

Como punto adaptado a la tendencia de la ultima gestión, se pone sobre la mesa la importancia de controlar espacios y recursos estratégicos. Tanto los recursos naturales como la infraestructura son los ejes donde el instrumento tiene una importante responsabilidad de «vigilar y controlar». Recordemos que la Directiva Política de Defensa Nacional del 2018, surgida del gobierno saliente, fue la que ha elevado esta temática dentro de la agenda de defensa, lo que supone una cierta continuidad o puntos de consenso entre el cierto antagonismo de gestión del ámbito.

Pese a que la nueva gestión pretende abordar los problemas de larga data en el sector militar, tales como estado del instrumento militar, incorporacióne de nueva tecnologia, salarios, personal en retirada hacia nuevos rumbos, presupuesto, no se ha precisado de que forma se intentara aplacar estas dificultades no solucionadas durante mas de 3 décadas.

Dentro del sector militar existen caras de fastidio, entre aquellas que han apostado fuertemente al nuevo enfoque para las Fuerzas Armadas, caras de incertidumbre en aquellas que vienen trabajando sobre planes que trascienden una gestión presidencial y caras de alivio entre uniformados que a puertas cerradas criticaban la gestión de «excel» dentro del Ministerio.

Los próximos años para el país pueden resultar tortuosos. La costumbre del recorte mantiene un horizonte seguro, mientras el dolar alto patea el tablero de las direcciones que planifican acorde a precios internacionales.

Existe un miedo en el pequeño mundo de la academia de defensa local que se centra en lo que viene sucediendo año tras año en el sector. El Ministerio de Defensa tiende a ser un mero administrador de militares mientras las ideas y los proyectos transformadores son solapados por las políticas de letargo. «Si solo se enfocan en el control civil, a la corta no va a quedar nada que controlar» menciona un pasillero del Edificio Libertador.

A un día de las elecciones presidenciales y de un próximo recambio, nada nuevo bajo el sol.

Por Mariano Gonzalez Lacroix -

28/10/19

zona-militar.com