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Lun, Nov

Refuerzan el control del mar con destructor y avión

Refuerzo. La Armada envió al limite de la milla 200 el destructor ARA La Argentina para patrullar.

Argentina

La noticia se repite desde hace años, cada temporada de pesca, ante la abundancia de calamar illex en el caladero del Atlántico sur. Cientos de pesqueros extranjeros bordean la milla 201 e incursionan en aguas soberanas tentados por la falta de control y presencia de las instituciones encargadas de velar por los recursos de los argentinos. La Armada y la Prefectura se baten a duelo con los ilegales cuando ya hicieron lo suyo, levantar toneladas de calamar, la estrella de cada temporada, pero también merluza y merluza negra. Una vez más el Estado corre detrás del problema.

 

La Armada Argentina se dispone a reforzar el esquema de vigilancia y control marítimo de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en combinación con la Prefectura y ordenó el despliegue del destructor ARA La Argentina. El buque de guerra, un navío de primera línea preparado para el combate en distintos ambientes, partió ayer por la tarde desde su apostadero la Base Naval de Puerto Belgrano con un helicóptero Fennec embarcado. Se unirá al esfuerzo de vigilancia integrado por el patrullero oceánico ARA Bouchard y el guardacosta 27 Prefecto Fique de la Prefectura Naval. La Aviación Naval ordenó también vuelos exploratorios para la detección temprana de infractores que se cumplirán con un avión turbohélice Tracker de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina.

¿Cuenta Argentina con medios y recursos suficientes para vigilar una zona que tiene 5.000 kilómetros de extensión? La respuesta es, no. Aunque mal aplicados la situación resulta más crítica. El desplazamiento de buques y aviones a la zona marítima del paralelo 42 donde están concentrados la mayoría de los pesqueros extranjeros, lugar donde se mueve el cardumen del cefalópodo, ocurrió luego de masivas denuncias de capitanes de pesqueros nacionales. Advirtieron la violación del límite de la ZEE a través de las redes sociales y recién entonces reaccionó el músculo del Gobierno.

El subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación, Carlos Liberman informó el 28 de abril pasado que “a los efectos de dar una respuesta oficial e inmediata a los acontecimientos denunciados, se dispuso la intervención y puesta en marcha del protocolo de acción preventiva con la Prefectura Naval Argentina y la Armada, para aportar todos los recursos del Estado en el esclarecimiento de esta situación y generar la información oficial necesaria para la aplicación de sanciones”

Antes, la Intercámaras de la Industria Pesquera, entidad que nuclea a todos los empresarios del sector pesquero reclamó por nota al presidente Alberto Fernández que “sin dilación se arbitren todos los mecanismos operativos para obtener un mayor y permanente control y patrullaje de los espacios marítimos nacionales, aplicando las sanciones más severas a cualquier buque infractor que sea detenido o aprendido en ellas”. Uno se pregunta ¿por qué no se prepara y despliega el esquema de vigilancia y control marítimo antes y durante la temporada de calamar? Las unidades de vigilancia y control deberían estar en el teatro del posible conflicto a priori de la llegada de las flotillas a la zona del Atlántico sur donde habitualmente migra el calamar illex. El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) con proyectos de investigación en prospección, evaluación y desarrollo de pesquerías determina cómo se comportará una determinada especie (su abundancia) y las zonas para la captura sustentable. Datos que se conocen antes de la apertura de la temporada de pesca, por caso la de calamar illex. Sería como saber por dónde va a circular el camión de caudales para poder establecer los vehículos de custodia. Una vez asaltado es tarde enviar los patrulleros.

Los pesqueros extranjeros en particular los de potencias con economías y gusto por las especies marinas operan con buques nodriza (buques frigoríficos llamados reefer) a los que trasbordan la carga en aguas internacionales y quedan listos para una nueva penetración a la ZEE. Esta maniobra se repite una y otra vez hasta completar las bodegas de los reefer que descargan en puertos de conveniencia, en algunos casos Montevideo, Uruguay. La organización y secuencia de pesca y trasbordo en alta mar al estilo de una operación logística militar fue registrada en la misión de control marítimo que efectuó el submarino ARA San Juan antes del naufragio.

Por Edgardo Aguilera

06/05/20

Ambito.com