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08
Sáb, Ago

Los problemas de las LICA – regímenes obsoletos, falta de proveedores y nuevo contrato

Argentina

Si existe una novela dentro del complejo militar industrial nacional es sin duda el que tiene como actriz protagónica al proyecto LICA. El mismo, organizado detrás de las capacidades industriales del Astillero Río Santiago, consistió (y consiste) en el diseño y fabricación de una serie de lanchas de instrucción a ser destinadas a la Armada Argentina, configurándose también como un proyecto que restituye cierta capacidad en el país en la construcción naval militar.

Esta restitución, ambiciosa en lo simbólico, transita un camino tortuoso desde hace mas de 5 años sin haber llegado hasta ahora a botar resultados. No es soplar y hacer botellas, para nada y esto responde a las condiciones estructurales del proyecto, donde existen dificultades financieras, técnicas y, con gran relevancia, como las normativas.

El Astillero Río Santiago (ARS), una antigua joya de la corona dentro de la estructura industrial militar, es aquella que tiene su quilla puesta en la finalización del proyecto. Con importantes problemas que vienen de hace ya décadas, se constituye como un astillero estatal perteneciente al gobierno de la Provincia de Buenos Aires, implicando a la postre que sea el plexo normativo de esta jurisdicción el que impacte en los procesos internos del complejo. Ahora bien ¿como impacta esto dentro de la novela LICA?

Actualmente los procesos de contrataciones que rigen para encarar proyectos industriales se concatena a la ley de obra publica de la Provincia de Buenos Aires, mas bien pensada para desarrollos, remodelaciones y construcciones que lejos tienen que ver con la fabricación de buques. Ni sus procesos de redeterminación de precios, ni sus puntualizaciones sobre baldosas, cemento, instalaciones eléctricas o sanitarias abordan las complejidades que trae el mundo de la construcción naval, llevando a que el proceso de converger proveedores, bienes y servicios dentro del proyecto termine en un caos administrativo.

Con una dilación importante y sin los últimos avances necesarios, desde el Astillero en conjunto con el Ministerio se ha decidido avanzar en un nuevo camino que afine el proceso, con el objetivo de abandonar esa ruta plagada de dificultades burocráticas. No es menor mencionar que la burocracia en este sentido resulta importante para apuntalar y mejorar unas lanchas que no dejan de ser prototipos, con lo que ello trae al debate. Sin embargo, las enormes rispicedes para hacerse con los elementos faltantes terminaron por cambiar el rumbo del proyecto y buscar salvatajes en otros actores, con los cuales ya ha habido decenas de reuniones.

Actualmente se esta trabajando en un nuevo contrato y a este caso se ha traido a otro peso pesado del mundo naval como Tandanor. Escollos como faltantes de piezas, rediseños del proyecto y aceleración de los procesos productivos pueden dejar de generar molestias para que finalmente las dos LICA tengan su botadura. ¿Pero que escollos nos ha traído esta novela naval?

El lento timing para terminar con los trabajos se posa sobre la dinámica entre la Armada Argentina y el Astillero para hacerse con los bienes necesarios. Es importante recalcar que el Astillero tiene casi terminadas las embarcaciones, pero las molestias burocráticas llevan a que los insumos faltantes, como linea de eje y hélices, no se hayan materializado. El rumor que corre trae a un proveedor que no quiere saber nada con los tiempos de pago del Estado, a un diseño que contemplaba un material donde solo existe un fabricante en el país y a una necesaria reingeniería del producto final.

Finalmente, con Tandanor dentro del juego se ha estimado que el tiempo para que las dos lanchas sean finalizadas (acompañadas al efecto simbólico) se optimice, teniendo en cuenta una reingenieria de procesos, un cambio de material para uno de los elementos faltantes y la apertura de nuevos proveedores.

Con cinco años sobre gradas el proyecto sigue a la espera. Si bien existe fe en que en el corto plazo la novela finalmente termine, no deja de llamar la atención como el querer en el siglo XXI se topa con marcos vetustos que impiden devolverle capacidades a la Argentina. Una de ellas la fabricación naval, castigada y deformada desde hace décadas, que antagoniza con el reflejo del amplio litoral marítimo que nuestro Estado debe controlar.


Por Mariano Gonzalez Lacroix -

08/07/20
zona-militar.com