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Mar, Oct

Hito histórico en la Armada española: así es el primer submarino 100% nacional | Vídeo

© Europa Press / UPCT

España

El buque, de 80,8 metros de eslora, está construido íntegramente en los astilleros de Cartagena. Una de sus máximas es la discreción y puede mantenerse más de dos semanas inmerso bajo el mar aunque su principal fortaleza puede que esté en el diseño de su hélice, un secreto guardado delicadamente por los ingenieros para evitar copias.

Diecisiete años han tardado en terminar su construcción, pero por fin se ha puesto a flote. Hablamos del S-81, el primero de los cuatro submarinos de la serie S-80, construido en los astilleros de Navantia en Cartagena y que se entregará a la Armada española. El S-81, que llevará el nombre de Isaac Peral, es el primer submarino diseñado y construido íntegramente en España y, por lo tanto, es una clara apuesta por el desarrollo tecnológico nacional, lo que potenciará la independencia estratégica de la defensa del país y la proyección internacional del tejido industrial español.
"La clase S-80 es ya una realidad, tenemos ante nosotros el submarino más avanzado del mundo", dijo el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, durante la ceremonia de puesta a flote. Se trata de uno de los cuatro submarinos encargados por el Gobierno de España en 2003, cuya construcción supone, como mínimo, unos ocho millones de horas directas para Navantia, lo que equivale al trabajo de unas 500 personas durante 11 años.

El submarino S-91 Isaac Peral en el taller donde se ha construido
© Europa Press / Europa Press

Pero, aparte de su construcción íntegramente nacional, ¿qué hace tan especial a este buque? Probablemente la clave esté en el diseño de su hélice, un secreto guardado delicadamente por los ingenieros para evitar copias. El S-81 Isaac Peral tiene una eslora total de 80,8 metros, un diámetro de 7,3 metros y un desplazamiento en inmersión de alrededor de 3.000 toneladas. En concreto el buque S-81 es un submarino monocasco construido con acero de alto grado de elasticidad.

Además de la propulsión convencional, incorpora un sistema de propulsión independiente (AIP, Air Independent Propulsion), considerado como uno de los más avanzados del sector. El objetivo es que pueda estar preparado para responder a las misiones de proyección del poder naval sobre tierra, guerra naval especial, protección de una Fuerza desembarcada, vigilancia, protección de una Fuerza Naval y disuasión.

Una de sus máximas es la discreción y puede mantenerse más de dos semanas inmerso en el mar. Posee un potente equipo defensivo con torpedos filoguiados, misiles anti buque y ataque a tierra y minas. De hecho, está preparado, incluso, para lanzar misiles Tomahawk, las armas de precisión guiadas por GPS que pueden volar a más de 800 kilómetros por hora y son capaces de alcanzar objetivos hasta a 1.600 kilómetros de distancia. En este sentido, el presidente de Navantia cree que "el S-81 ha supuesto un enorme desafío" y que es "el mayor reto tecnológico afrontado por nuestra industria de Defensa", recalcó. "Ahora, convertido en realidad, otorga a España la soberanía estratégica que significa ingresar en un reducido grupo de países capaces de diseñar y construir un submarino", explicó durante la ceremonia.

Tres millones de horas

"El camino no ha sido fácil", afirmó el presidente de Navantia. "Mientras que la construcción de un avión requiere 50.000 horas, la de un submarino supone más de 3.000.000". Con esas palabras se podría resumir el enorme esfuerzo y trabajo que ha supuesto para la compañía la fabricación del buque S-81, el primero de la clase S-80, que será destinado a la Armada.

El S-81, primer submarino en incorporarse a la Flotilla, tiene prevista su entrega a la Armada para comienzos del 2023, por lo que se espera esté operativo a partir del segundo semestre de 2023. El resto, empezando por el S-82, se irán sumando a la lista de operativos con una cadencia de uno cada dos años.

Así ha sido la botadura del S-81

Durante el acto, se ha proyectado un vídeo en el que se apreciaba una recreación virtual del S-81 navegando y posteriormente un cura ha bendecido el submarino como es habitual en cada botadura de la Armada. Más tarde, el rey de España Felipe VI junto a su hija la princesa Leonor ha procedido a estampar la botella de vino contra el buque tal y como manda la tradición, cuyo origen proviene de una antigua superstición en la que se creía que así se otorgaba una mayor seguridad a los marinos.

Los reyes de España presidieron la ceremonia de puesta a flote celebrada el 22 de abril en Cartagena (Murcia), un lugar simbólico para las Fuerzas Armadas, ya que de los 39 submarinos que han prestado servicio en la Armada española, 27 han sido construidos allí. También asistieron otras autoridades como el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras; el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante qeneral Teodoro López Calderón y el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante general Antonio Martorell Lacave; y la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Belén Gualda.

Por Iris Ladari Fuentes

22/04/21
mundo.sputniknews.com